martes, 15 de marzo de 2011

El último aliento de Dorian

Dorian respira profundamente, con todas sus fuerzas, intentando llenar sus pulmones con
la máxima cantidad posible de humo, intenta vaciar su brillante pipa de crack de una sola
bocanada.

Lo último en lo que piensa es en el ataque al corazón provocado por la sobredosis de veneno
que está entrando en su cuerpo, y que en poco más de diez minutos acabará con su existencia.

Él sólo tiene los ojos para clavarlos en la pared, el cerebro demasiado saturado por la sensación
de éxtasis que le invade.
Ninguno de sus sentidos funciona en ese momento.
Sólo le queda una parte consciente de su mente; una parte que piensa en las personas que lloran
en sus casas, y cuyas lágrimas llevan escritas su nombre.
Piensa y piensa.
En la belleza que un día perdió, encarcelada junto a su inocencia dentro de la brillante pipa
de cristal.
Y después de esa última bocanada infinita de juventud y grandeza, su mente se desliza hacia
un último pensamiento, mientras su boca se llena de espuma y la sangre escapa de su nariz
y sus ojos.
"Ahora puedo descansar tranquilo, milenios después de falsa soledad y pesada tortura"

2 comentarios:

La susodicha dijo...

Hombre, yo aconsejaría a Doriam algún método menos doloroso. Los espumarajos, y el subidón de presión ocular... se me antojan señales de que eso que fumo hace pupita.
Un petita, quizás lograra reducir tanta angustia, o al menos distraerla un rato.
En fin, me gusto... debe ser mi parte macabra y teatral, pero me gusto.

nobody as himself dijo...

bueno, siempre he pensado que el suicidio inducido por el crack es una de las mejores muertes que uno puede pedir, o almenos de las mas honrosas.

Me alegro de que te guste :)

un beso