Y si llega usted a confraternizar con un buen actor?
Y si se emborracha con él y descubre lo que se oculta tras esa máscara
de confianza, falta de miedo y sudor escénico?
mézclelo todo y tendrá una noche trascendente, una noche que nunca va a
olvidar.
Mientras tanto, un grupo de ingleses ensaya movimientos típicos de la pesca radical con un grupo de madrileñas autóctonas, y parece que la cosa no va nada
mal para ellos.
Ellas les siguen el rollo y disfrutan mirando sus tatuajes y sus lenguas anglosajonas,mientras sus coños chispean y sus miradas me dicen "¿no ves lo
lejos que hemos llegado? que un inglés puro y duro quiere profanar mi templo?"
Se apartan el pelo, y sus risas acompañan a sus cortas faldas, y así
nace la frialdad entre un hombre romántico y una guarra. Ojo, no me
malinterpreten, no quiero decir que estos ingleses sean hombres románticos,
o almenos no lo parecen, es simplemente que cuándo hablamos de guarrería
se puede envolver a todo el mundo en un mismo saco, excepto a los románticos
guarros... pero eso es otro tema.
Debo reconocer que voy un poco borracho, y que mis palabras(salta a la vista)
son torpes, vulgares y maldisimuladamente soeces.
Pero yo no soy el que pota en una esquina(hoy voy bien), el que despilfarra
su talento y su clase tras una capa de vómito reluciente que salpica sus cortas faldas.
Una vomita, dos le sujetan el pelo y tres mendigan un polvo.
Pero, los pobres ingleses, borrachos también y más salidos que un mono en una feria, no conocen de las argucias más astutas de la guarra común.
Asi que después de mucho frote y mucha palabra bonita, éstas alegan un
repentino sentimiento de compañerismo por su amiga ( la cuál va ya por el desayuno), y deciden irse para casa todas juntas sin ingleses que valgan.
Eso sí que es teatro!
lunes, 17 de octubre de 2011
martes, 11 de octubre de 2011
Blowing in the wind
Capítulo 5 Verano, 24 de agosto. Son las doce de la noche. Marc y Cris decidieron hace unos meses hacer un viaje tranquilo,
en un lugar apartado de todo contacto humano, salvo el contacto humano que busca exactamente
lo mismo que tú, a saber, cervezas bien frías por la noche, sentados en una silla plegable y con el
sonido del mar de fondo. Se encuentran en Cantábria, en un cámping muy modesto, a 200 metros de la playa, con el
sonido de las olas golpeando sus oídos suave, acompasadamente. Las tiendas de campaña quedan a unos cinco minutos andando por un pequeño camino de
tierra rodeado a ambos lados por arena y hierba, mezclados después de que un millón de pasos
de un millón de personas pasaran por allí para dirigirse a la playa. Aquí solo encontraremos surfistas y hippis. Donde ahora se encuentran es una planicie en la que hay construidas pequeñas barbacoas,
una al lado de la otra. Las barbacoas son libres, tú simplemente llegas con tu silla plegable de playa,
y te sientas. Con su nevera portátil, Marc y Cris sacan sus sillas, se sientan y sacan dos cervezas heladas. En la barbacoa de al lado tres chicos y una chica, sevillanos, como descubrirían más tarde,
fuman porros y bebían cerveza. No tienen nada más, a excepción de una pequeña lámpara de
gas que los ilumina tenuemente. A los cinco minutos de estar allí ya han entablado conversación, pues Cris es muy sociable y
habla con todo el mundo. A los diez minutos todos comparten marihuana y cerveza, y a los veinte Marc saca la guitarra. Los sevillanos piden a gritos una canción, y Marc y Cris la preparan. Sacado de su repertorio, Marc empieza a tocar suavemente los acordes de Blowing in the Wind,
de Bob dylan. Empieza flojito para que Cris pille el ritmo y pueda unirse a la canción. Ella va vestida con unos pantalones bombachos negros, una camisa ancha de color rojo pálido,
collares y pulseras por todas partes, el pelo rubio suelto cae sobre su pecho derecho. Al fin Cris se anima y empieza a cantar, con una voz aguda, suave y dulce como la miel,
le da su toque propio. Marc no mira la guitarra, han tocado juntos esta canción miles de veces. Sus ojos están fijos en Cris, en su pelo, en su piel, en su boca que se mueve al son de las
palabras que por ella salen. Los sevillanos están embobados, miran fijamente la escena, pasando de él a ella y de ella a él,
no tienen palabras para lo que están viendo. Al día siguiente, los sevillanos jurarán durante toda su vida y a todos sus nietos que vieron a
Janis Joplin reencarnada en una muchachita catalana. Pero yo estaré allí para decirles que no, que ella es mucho mejor que Janis, o que cualquier otro.
Ella es la diosa del rock y del country. Es la diosa del sonido y la belleza, y que cuando ella
canta el mundo entero se estremece, un escalofrío recorre la espalda del universo entero. Y después de todo, Marc está enamorado.
martes, 27 de septiembre de 2011
Capítulo 2
Marc despierta con un terrible dolor de cabeza. Son las doce y media de la mañana. Su espalda amenaza con romperse después de una noche de viernes
llena de excesos. Se toma su tiempo, no obstante, rezongando entre la fina sábana de verano, ahora hecha un muñeco
de trapo a los pies de la cama. Finalmente decide levantarse, calza sus alpargatas con dificultad, sube la persiana de su habitación
y se dirige hacia la cocina. El alcohol provoca un estreñimiento curioso, dejando la sensación en el cuerpo de que un gran bloque
de algo parecido al cemento obstruye la única vía de escape entre sus excrementos y el exterior. Eso unido a la pérdida de agua provocan una gran sensación de sed animal y ansiosa que solo el
líquido elemento puede mitigar, motivo por el cual y media atraviesa la puerta de la cocina y bebe y bebe
como si no hubiera un mañana.
Acto seguido se dirige corriendo al baño, ya que el famoso tapón desapareció hace una media hora,
y su cuerpo clama por purgarse. Una vez hecho todo esto, se siente limpio y sano para afrontar este cálido mediodía de sábado. Ayer mismo acababa su mes de trabajo veraniego, y después de una temporada de obligaciones,
lo único que realmente le apetecía era quedarse en casa, disfrutando de la sensación de tumbarse
en el sofá, poner alguna película y ver como su cuerpo era absorbido por la sensación de pereza
hasta estar hastiado de ella.
Llegado ese momento, simplemente cambiaría de canal. Dos horas más tarde decide levantarse y volver a la cocina a prepararse unos bocadillos.
Esa misma tarde volvían sus padres de la casa solariega, llegados un día antes de lo previsto
por gestiones familiares. Su hermana acababa de ganar un piso de protección oficial,
y eso hacía que tuvieran que despedirse del casero, además de darle alguna que otra explicación. Os imagináis al clásico casero gilipollas, el típico que sabe que su vida no vale absolutamente nada
y necesita fingir ser alguien y someter su devastador poder inquisitivo sobre aquellas personas a las
cuales ofrece un lugar donde vivir a cambio de dinero?Lo teneis en mente?
A esa persona que es capaz de jugar a ser un dios por una cantidad de dinero al mes?
Pues ahora ponedle la cara y el cuerpo de Peter Griffin y lo tendreis todo hecho. Almenos es un tipo que te hace reír. Mientras despliega su magia culinaria, suena el teléfono. Es Cris. “Hola! Te he despertado?” “Jelou! Me has pillado cocinando.” “Ah, que tú cocinas?” ríe. “Claro! Qué te habías creído?Tu hombre es un partidazo” Una risa suave roza el micro del teléfono y le llega a Marc como un suspiro fresco y agradable. “Qué haces esta tarde?” “Pues tenía intención de desgastar mis testículos sobre el sofá, que te parece?” “A veces se me olvida lo romántico que eres” “Cenamos esta noche?” Propone Marc. A él no le parece bien abandonarla en este día tan bonito, y para qué engañarse,
el pobre diablo está deseando verla. “Vale!” Sonríe Cris a través de la línea. “Diez y media?” “Perfect! Te paso a buscar y nos vamos”. “Un beso amore”. Marc cuelga y marca el número de un restaurante italiano de Barcelona que le encanta. Sigue con sus bocatas y vuelven a llamar. -“Elo!” -“Hola J” “Te apuntas a un Odín festival esta noche? “No puedo! Tengo cena con Cris” “Anda! No seas memo, te pasamos a buscar a ti y a Cris y nos vamos directamente” El silencio se prolonga durante algunos segundos. “vale” “Sabes que no te arrepentirás” “Hasta luego capullo” Cuelga. Coge un trapo de la cocina, pone los bocatas en un plato, se sienta en el sofá y pone otra peli. La noche se abre a un mundo de posibilidades, piensa. Pero ahora en la pantalla aparece Vincent Price en una película del 75. Suspira y sonríe de placer, pues la tarde aún está por llegar.
miércoles, 21 de septiembre de 2011
desnudos en el west
Miro embobado las tetas de la stripper, meciéndose al son de una música celestial.
Bueno, en realidad la música es la típica salchichera que te ponen en las discotecas de pachanga cutre. No tiene nada que ver con el baile. Música guiri a todo trapo.
La pobre intenta adaptarse a la canción, y ese aluvión de posturas sensuales hace que tanto su culo como sus pechos se zarandeen en todas direcciones, para desconcierto de los allí presentes. Mis ojos van del pecho al culo, del culo al pubis, del pubis a sus ojos, que no miran a nadie, los ojos fijos en algún punto detrás de los perros salidos que tiene delante (nosotros).
"¿Estás preparado para un baile erótico?"
Una mujer delgada, la piel morena y tersa, me quita el sombrero mientras formula su pregunta, con un fuerte acento italiano.
Unos ojos verdes me devuelven una mirada divertida y traviesa.
"¿Entiendes el castellano?" Pregunto resignado.
"Claro!" se ríe.
"No puedo bailar contigo"
Finge sorpresa, "¿Por qué?"
"Mi moral no me lo permite, lo siento"
Una risita ahogada sube desde sus labios carnosos, pasando por los mofletes y dejando huella en esos preciosos manantiales verdes.
"¿Cuánto es?" Pregunta Morris.
Él y J están borrachos como cubas.
Yo también, claro.
"30 euros"
J: ¿Cuánto llevas?
Morris: yo veinte, ¿y tú?
J: Diez. Aquí tienes.
"Te prometo que sólo me quedaré con el sombrero" me guiña un ojo, y mi tiempo comienza.
Bueno, en realidad la música es la típica salchichera que te ponen en las discotecas de pachanga cutre. No tiene nada que ver con el baile. Música guiri a todo trapo.
La pobre intenta adaptarse a la canción, y ese aluvión de posturas sensuales hace que tanto su culo como sus pechos se zarandeen en todas direcciones, para desconcierto de los allí presentes. Mis ojos van del pecho al culo, del culo al pubis, del pubis a sus ojos, que no miran a nadie, los ojos fijos en algún punto detrás de los perros salidos que tiene delante (nosotros).
"¿Estás preparado para un baile erótico?"
Una mujer delgada, la piel morena y tersa, me quita el sombrero mientras formula su pregunta, con un fuerte acento italiano.
Unos ojos verdes me devuelven una mirada divertida y traviesa.
"¿Entiendes el castellano?" Pregunto resignado.
"Claro!" se ríe.
"No puedo bailar contigo"
Finge sorpresa, "¿Por qué?"
"Mi moral no me lo permite, lo siento"
Una risita ahogada sube desde sus labios carnosos, pasando por los mofletes y dejando huella en esos preciosos manantiales verdes.
"¿Cuánto es?" Pregunta Morris.
Él y J están borrachos como cubas.
Yo también, claro.
"30 euros"
J: ¿Cuánto llevas?
Morris: yo veinte, ¿y tú?
J: Diez. Aquí tienes.
"Te prometo que sólo me quedaré con el sombrero" me guiña un ojo, y mi tiempo comienza.
domingo, 11 de septiembre de 2011
Sharleena
"Muy bien, ya le llamaremos"
Son las doce y media del mediodía, lunes.
Ésta es la novena aspirante a Sharleena, y como todas las anteriores no da el perfil.
Bueno, o eso es lo que les diríamos a ellas si realmente insistieran en querer intervenir en la obra. Sería más sincero decir que no daban el perfil ni como Sharleena ni como nada. Sencillamente todas eran espantosas. Sus ansias por querer ser actriz y disfrutar de los placeres que las peĺículas de Hollywood daban a entender hacían que fueran a los castings enseñando un poco más de la cuenta, con una sonrisa facilona y estúpida en sus perfiladas caras, dando a entender que estarían dispuestas a TODO por conseguir el papel.
La diferencia es que su concepto de "TODO" y el mío son bastante diferentes. No se puede salir al escenario y pretender comerse el mundo con esa inexpresividad artística, esos ojos nerviosos que miran cada dos frases queriendo preguntar: "Lo estoy haciendo bien?"
No bonita, la estás cagando.
Salgo a la calle con las sienes a punto de estallar, enciendo un cigarro y un suspiro sale corriendo entre el humo. Faltan tres semanas para que se estrene la obra y nos falta Sharleena, la protagonista.
Es absurdo! ¿A que memo se le ocurrió promocionar la obra sin contar siquiera con los actores?
Es de inútiles...
Tuvimos suerte al principio. La primera semana, a falta de cinco meses para el estreno, teníamos cubierto todo el reparto. Excepto a Sharleena.
Como codirector de la obra me corresponde a mí el trabajo de buscar a los actores.
En realidad la obra es una representación del amor que sentía una grouppie por su cantante de rock favorito, todo ambientado en la época de los setenta, con pantalones ajustados acabados en campana, el pelo cardado y todo ese rollo.
Es una obra benéfica, cuyos beneficios irán destinados a las víctimas de una intoxicación de salmonela(culpa de una empresa de catering sin escrúpulos) en el barrio del Carmel.
La obra es una mierda, pero Sharleena no puede serlo.
Son las doce y media del mediodía, lunes.
Ésta es la novena aspirante a Sharleena, y como todas las anteriores no da el perfil.
Bueno, o eso es lo que les diríamos a ellas si realmente insistieran en querer intervenir en la obra. Sería más sincero decir que no daban el perfil ni como Sharleena ni como nada. Sencillamente todas eran espantosas. Sus ansias por querer ser actriz y disfrutar de los placeres que las peĺículas de Hollywood daban a entender hacían que fueran a los castings enseñando un poco más de la cuenta, con una sonrisa facilona y estúpida en sus perfiladas caras, dando a entender que estarían dispuestas a TODO por conseguir el papel.
La diferencia es que su concepto de "TODO" y el mío son bastante diferentes. No se puede salir al escenario y pretender comerse el mundo con esa inexpresividad artística, esos ojos nerviosos que miran cada dos frases queriendo preguntar: "Lo estoy haciendo bien?"
No bonita, la estás cagando.
Salgo a la calle con las sienes a punto de estallar, enciendo un cigarro y un suspiro sale corriendo entre el humo. Faltan tres semanas para que se estrene la obra y nos falta Sharleena, la protagonista.
Es absurdo! ¿A que memo se le ocurrió promocionar la obra sin contar siquiera con los actores?
Es de inútiles...
Tuvimos suerte al principio. La primera semana, a falta de cinco meses para el estreno, teníamos cubierto todo el reparto. Excepto a Sharleena.
Como codirector de la obra me corresponde a mí el trabajo de buscar a los actores.
En realidad la obra es una representación del amor que sentía una grouppie por su cantante de rock favorito, todo ambientado en la época de los setenta, con pantalones ajustados acabados en campana, el pelo cardado y todo ese rollo.
Es una obra benéfica, cuyos beneficios irán destinados a las víctimas de una intoxicación de salmonela(culpa de una empresa de catering sin escrúpulos) en el barrio del Carmel.
La obra es una mierda, pero Sharleena no puede serlo.
viernes, 26 de agosto de 2011
Noche de pesca
Llegábamos a la playa a las doce y media de la noche. La luna se
alzaba roja, cubierta de la sangre del sol ya escondido, y su reflejo
abría un paso en el mar, como un puente de luz que pudieras cruzar,
muy frágil, tembloroso.
Clavábamos nuestras cañas de pescar en la arena y las apoyábamos en
una tumbona. La playa está llena de esas hamacas azules sin atar. Podías
coger una con total libertad y disfrutar de su tacto húmedo y frío después
de un largo día de espaldas sudorosas y tetas aplastadas contra el nailon.
A lo lejos, un concierto en directo hacía tronar el aire. Aleja a los peces, pero
su ritmo es tremendo. Dan ganas de coger el coche e ir hacia allí guiándote
por el sonido de la banda.
'Si pudiera viviría aquí, rodeado de un vicio inconmensurable que me consumiría hasta dejarme en los huesos, y luego en invierno recogido en un pequeño
refugio frío con una manta y mucho arroz, para recuperarme' decía Fredo
bajo el manto de las estrellas.
'No pican'. La voz solemne y grave de Mort se proclamaba como justa e
implacable, pero como lo decía tan a menudo al final se lo tomaban a cachondeo.
Realmente era un pesado. En su boca jugueteaba con una bolsita pequeña de
plástico llena de pastillas. Allí es habitual ver a todos los traficantes mascando
esa mierda, porque si la policía venía y les cogía en braguillas podían
tragarse la bolsita con todo el invento dentro, esperar un par de horas y
cagarlo todo con ilusión y entusiasmo.
'Hasta cuándo durará esto?'.Protestaba Claudio. 'Hasta cuándo vamos a
vivir de las sobras de un grupo de personas malolientes que buscan
nuestra compañia únicamente por el vicio y las drogas? Cuánto más
podremos seguir apestando todas las noches a tabaco, porros y sudor de
colocón?'
'Bueno' sonreía Fredo 'almenos nos tenemos los unos a los otros'.
'Eso dicen' y Mort ponía así fin a la conversación, sirviendo a todos
un silencio grave y pesado, como su voz, que se prolongaba hasta el final
del viaje y vaciaba las bolsas de los peces.
Y la semana que viene a Madrid!!disculpad estos silencios vacacionales...
alzaba roja, cubierta de la sangre del sol ya escondido, y su reflejo
abría un paso en el mar, como un puente de luz que pudieras cruzar,
muy frágil, tembloroso.
Clavábamos nuestras cañas de pescar en la arena y las apoyábamos en
una tumbona. La playa está llena de esas hamacas azules sin atar. Podías
coger una con total libertad y disfrutar de su tacto húmedo y frío después
de un largo día de espaldas sudorosas y tetas aplastadas contra el nailon.
A lo lejos, un concierto en directo hacía tronar el aire. Aleja a los peces, pero
su ritmo es tremendo. Dan ganas de coger el coche e ir hacia allí guiándote
por el sonido de la banda.
'Si pudiera viviría aquí, rodeado de un vicio inconmensurable que me consumiría hasta dejarme en los huesos, y luego en invierno recogido en un pequeño
refugio frío con una manta y mucho arroz, para recuperarme' decía Fredo
bajo el manto de las estrellas.
'No pican'. La voz solemne y grave de Mort se proclamaba como justa e
implacable, pero como lo decía tan a menudo al final se lo tomaban a cachondeo.
Realmente era un pesado. En su boca jugueteaba con una bolsita pequeña de
plástico llena de pastillas. Allí es habitual ver a todos los traficantes mascando
esa mierda, porque si la policía venía y les cogía en braguillas podían
tragarse la bolsita con todo el invento dentro, esperar un par de horas y
cagarlo todo con ilusión y entusiasmo.
'Hasta cuándo durará esto?'.Protestaba Claudio. 'Hasta cuándo vamos a
vivir de las sobras de un grupo de personas malolientes que buscan
nuestra compañia únicamente por el vicio y las drogas? Cuánto más
podremos seguir apestando todas las noches a tabaco, porros y sudor de
colocón?'
'Bueno' sonreía Fredo 'almenos nos tenemos los unos a los otros'.
'Eso dicen' y Mort ponía así fin a la conversación, sirviendo a todos
un silencio grave y pesado, como su voz, que se prolongaba hasta el final
del viaje y vaciaba las bolsas de los peces.
Y la semana que viene a Madrid!!disculpad estos silencios vacacionales...
domingo, 17 de julio de 2011
Libros de ética y moral para enfermos sicóticos.
Imaginaos a Bukowski sin alcohol, o a Hendrix sin crack, o a Morrison
sin las pupilas dilatadas. ¿No sería un mundo de locos?
¿Qué hace al loco realmente loco, o al sano realmente sano?
Un hombre sale de su casa con una Beretta 9mm sujeta con el cinturón por
la parte de la espalda.
Va a la cafetería de siempre y pide lo de siempre: dos tostadas con mantequilla
y azúcar, un café solo con mucho azúcar y un vaso de zumo de piña.
Media hora más tarde sale de allí, coge el autobús y llega al trabajo.
Llega diez minutos tarde.
Recorre los pasillos de la oficina mientras las mujeres apartan la mirada
cuando pasa, mientras la Beretta 9mm le presiona fuertemente la rabadilla,
casi sin dejarle pensar.
El único que repara en él es su jefe.
-Es usted subnormal, o solo se lo hace?
Silencio. "Empezamos bien".
-Es la cuarta vez que llega tarde; debería haber una ley que permitiera colgar de los huevos a inadaptados como usted.
Silencio. "La cuarta vez en diez años? Bravo, su memoria me commueve".
-¿No dice nada? Joder, con la cantidad de gente capaz en este mundo de hacer
este trabajo (lo cual no es muy difícil) y me toca aguantar a un cagón como usted. Ostias! hasta un mono ciego lo haría mejor!
Silencio. "Ahora la toma con el mono..."
-Siéntese y empieze su trabajo.
Ocho irrelevantes horas después, recorre el mismo pasillo, como única despedida
una sonrisa al de mantenimiento (siempre le había caído bien), y la Beretta 9mm
sigue en su sitio.
Coge el mismo autobús en dirección contraria y entra en el bar que hace esquina con la calle en la que vive.
Pide la clara de siempre, y a ésta le siguen cuatro más, como siempre.
Vuelve andando a casa mientras el sol se pone; abre la puerta, y allí está su
mujer, follándose al vecino de enfrente, la tele encendida, retransmitiendo
el cotilleo a todo volúmen para amortiguar el sonido de los gemidos.
-Vaya!ya estás aquí? Te presento a Carlos.
"un placer!"
Entra al baño. Saca su Beretta 9mm, respira hondo.
"allà vamos"
Coloca el cañon dentro de su boca y aprieta el gatillo.
Irónico? No más que Bukowski sobrio, o Hendrix limpio, o Morrison
sin las pupilas dilatadas.
sin las pupilas dilatadas. ¿No sería un mundo de locos?
¿Qué hace al loco realmente loco, o al sano realmente sano?
Un hombre sale de su casa con una Beretta 9mm sujeta con el cinturón por
la parte de la espalda.
Va a la cafetería de siempre y pide lo de siempre: dos tostadas con mantequilla
y azúcar, un café solo con mucho azúcar y un vaso de zumo de piña.
Media hora más tarde sale de allí, coge el autobús y llega al trabajo.
Llega diez minutos tarde.
Recorre los pasillos de la oficina mientras las mujeres apartan la mirada
cuando pasa, mientras la Beretta 9mm le presiona fuertemente la rabadilla,
casi sin dejarle pensar.
El único que repara en él es su jefe.
-Es usted subnormal, o solo se lo hace?
Silencio. "Empezamos bien".
-Es la cuarta vez que llega tarde; debería haber una ley que permitiera colgar de los huevos a inadaptados como usted.
Silencio. "La cuarta vez en diez años? Bravo, su memoria me commueve".
-¿No dice nada? Joder, con la cantidad de gente capaz en este mundo de hacer
este trabajo (lo cual no es muy difícil) y me toca aguantar a un cagón como usted. Ostias! hasta un mono ciego lo haría mejor!
Silencio. "Ahora la toma con el mono..."
-Siéntese y empieze su trabajo.
Ocho irrelevantes horas después, recorre el mismo pasillo, como única despedida
una sonrisa al de mantenimiento (siempre le había caído bien), y la Beretta 9mm
sigue en su sitio.
Coge el mismo autobús en dirección contraria y entra en el bar que hace esquina con la calle en la que vive.
Pide la clara de siempre, y a ésta le siguen cuatro más, como siempre.
Vuelve andando a casa mientras el sol se pone; abre la puerta, y allí está su
mujer, follándose al vecino de enfrente, la tele encendida, retransmitiendo
el cotilleo a todo volúmen para amortiguar el sonido de los gemidos.
-Vaya!ya estás aquí? Te presento a Carlos.
"un placer!"
Entra al baño. Saca su Beretta 9mm, respira hondo.
"allà vamos"
Coloca el cañon dentro de su boca y aprieta el gatillo.
Irónico? No más que Bukowski sobrio, o Hendrix limpio, o Morrison
sin las pupilas dilatadas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)